Ayer leí un interesante artículo en el País (no recuerdo el autor) que comentaba los peligros que tiene Internet para la capacidad de análisis de las personas. Es cierto que las nuevas tecnologías nos permiten acceder a una cantidad de información hasta ahora inimaginable, pero eso mismo provoca que nuestra capacidad de concentración en un tema por un periodo largo de tiempo sea mínima, y por tanto, las posibilidades para analizarlo y estudiarlo en profundidad.
Siempre pensé que la estructura de conocimiento hipertextual era la que mejor se adecuaba a la forma natural en el que el cerebro humano busca información, creando asociaciones libres, creando una línea propia de pensamiento, participando de forma activa y construyendo así su propio texto.
Era en verdad el fin del pensamiento lineal y ordenado que habíamos heredado de la Ilustración. El pensamiento científico con sus rígidas estructuras daba paso a una nueva forma de pensamiento más libre donde cada persona crea su propio mundo de conocimiento.
Todo eso es verdad, e Internet como ningún otro medio ha logrado ese cambio. Pero también es cierto que nos estamos convirtiendo en consumidores de titulares, de hipervículos, de conocimientos superficiales. Apenas conseguimos permanecer más de 2 minutos leyendo sobre un tema sin que sintamos la necesidad de cambiarlo por otro. Y no creo que esto sea positivo. ¿Dónde nos llevará todo esto? Yo no lo sé.
¿Y por qué contaba todo esto? Pues para dar la bienvenida a este blog en el que intentaré dejar constancia de algunas reflexiones que a menudo me parasitan la cabeza, y así retenerlas antes de que vuelen. Intentaré ser breve, para evitar que la gente se canse leyendo dado lo expuesto anteriormente. Pero como puedo comprobar, me va a ser difícil mantener esa promesa, pero da igual. A estas alturas pocos serán los que hayan llegado hasta aquí, ¿o no?
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